01.08.2008

...EL DÍA EN QUE LA VERDAD ESTALLARA

Extracto de la entrevista con Gabriel Mouesca en “La nuca rígida”:

Vuestro compañero Jean-Louis Larre apodado “Popo” desaparece durante el enfrenta- miento de León. ¿Qué crees tú que le ocurrió?

En la época de los hechos, Popo es un chico muy involucrado a nivel cultural. Bailarín, cantante, actor, y todo con éxito. Sus dotes artísticas, su sentido del humor y su alegría comunicativa hacen de él un compañero muy agradable. Tiene todas las cualidades para disfrutar sencillamente de la vida, y sin embargo es militante de Iparretarrak. Algunas semanas antes, ha elegido entrar conmigo en la clandestinidad.

Efectivamente, está en el camping de León el 7 de agosto de 1983. Sin embargo, él no participa en el tiroteo ya que abandona el lugar de los acontecimientos algunos instantes antes del primer tiro. Popo no quiere rendirse, así que se marcha, corriendo sólo, en una zona que desconoce. A partir de este momento, ya no dará jamás signos de vida, a nadie. Después de haber efectuado las investigaciones que permiten afirmarlo, Iparretarrak hace pública la desaparición de Popo, al mismo tiempo que la organización reivindica su participación en el tiroteo. El comunicado indica claramente que esta desaparición hay que adjudicársela a los servicios del Estado. Más tarde nosotros retomamos otras gestiones en el extranjero, ante sus numerosas relaciones. Pero allá tampoco, ni la mínima traza de nuestro compañero. Así que efectivamente, es el 7 de agosto de 1983, en León, cuando Popo ha sido visto por última vez por los militantes presentes sobre el terreno del drama.

Más de veinte años después de los hechos, es el statu-quo. Ningún elemento ha venido jamás a relanzar la esperanza, Popo permanece en paradero desconocido. El Estado, por su parte, nunca le ha buscado, mientras que grandes medios han sido desplegados para capturar hasta el último militante acusado de haber participado en el tiroteo. Este desinterés a muchos, les parece sospechoso. En cambio, la gendarmería no se priva de sugerir al entorno de Popo la idea de que es Iparretarrak, la responsable de esta desaparición. Por último, los medios de comunicación se quedan extrañamente silenciosos sobre un caso, sin embargo, excepcionalmente grave, como si la desaparición de un militante no podría inspirar horror y asco, más que en el Chile de los años setenta ó en el África del Sur con el Apartheid.

Y además, un caso inquietante viene a oscurecer el misterio. Se produce poco tiempo después del tiroteo, en la misma zona geográfica. Un hombre joven, originario de la aglomeración de Burdeos, desaparece él también, y desde entonces su familia lo busca. En esta historia, parece que las autoridades judiciales hubieran empujado a unos padres desesperados a reconocer el cadáver de un joven que no sería su hijo. Corre el rumor de que el cuerpo encontrado podría ser el de nuestro compañero desaparecido…

El dolor está muy presente en los anales de la resistencia en el País Vasco Norte. He hablado de muertos accidentales, como el de Txomin, Ramuntxo y Kristof ; he mencionado solamente la de Maddi, debida a la imprudencia de la policía de aire y fronteras y la de Didier, abatido por una bala en la espalda por la policía judicial. Pesado balance al que hay que añadir los militantes gravemente heridos. Patrick con una pierna amputada en un accidente que le costó la vida a Kristof, mientras que Ttotte está de por vida en una silla de ruedas desde que el GIGN(1) le haya disparado el día de su arresto. A diferencia de otros militantes víctimas de su compromiso, la desaparición de Popo, su muerte que nosotros creemos cierta, oculta la inmensa crueldad de la incertidumbre.

Yo no dudo que llegará el día en que la verdad, sobre la desaparición de nuestro compañero, estalle. Hay demasiados agentes del Estado que operan sobre el lugar en ese mes de agosto de 1983, como para no encontrar a nadie que decida por fin aliviar su conciencia. Por lo que me concierne, tengo una sola certeza, mi amigo adoraba apasionadamente a su madre. Por eso, me es estrictamente imposible imaginar que le haya podido dejar en la angustia, sin saber nada de él. Yo sé que le habría llamado, por lo menos para decirle que estaba todavía vivo. Ahora bien, esta madre nunca ha recibido el menor signo de vida de su hijo, desde el día de su desaparición. Una madre, cada vez más anciana, que espera en su casa la verdad desde hace más de veinte años, resistiendo al dolor de la ausencia , de la duda y de los rumores. Lejos de toda venganza e incluso de la mínima polémica, formulo el simple deseo de que cada uno se ponga en el lugar de esta madre y por fin le haga conocer la verdad. Mientras que este doloroso secreto no sea revelado, el caso de León no pertenecerá al pasado, ¿Dónde está Popo?

(1) Grupo de intervención de la gendarmería nacional