27.07.2008

¿MENTIRA DE ESTADO?

En el libro de Eneko Bidegain, “Iparreterrak”, editado por Gatuzain, aprendemos en la página 152 que militantes anónimos han realizado a finales del 2003 una acción consistente en sustraer dos huesos del cuerpo que se encontraba en el panteón de la familia Dumont, con el fin de realizar análisis de ADN. Esta información hubiera podido – hubiera debido – provocar un cuestionamiento legítimo por parte de aquellos que obran a favor de los derechos humanos, por parte de los observadores, de los medios de comunicación, incluso sencillamente por parte de las autoridades públicas. Puesto que nosotros permanecimos con la afirmación del sustituto del fiscal, Sra. Gwénaëlle Ledoigt, pretendiendo que ningún hueso había sido sustraído en el ataúd abierto, en el momento de la violación de esta sepultura (ver el artículo del Sud-Ouest).

¿Por qué esta mentira? ¿Por qué este magistrado ha mentido?

Esta mentira, puesta así en evidencia, no nos da otra opción que pensar que la tumba de la familia Dumont recela una verdad que nos ocultan. Esta mentira podría revelarse nada más y nada menos, como una mentira de Estado.

Las desapariciones de los opositores han sido moneda corriente en África del sur en los años 70 ó en diversos países de América del sur, América central, ó en otras tierras conflictivas. Los regímenes opresores utilizaban este método infame en sus guerras llevadas contra los movimientos de oposición. Estas desapariciones provocaban, con toda razón, en el plano internacional, la reprobación y la denuncia de tales métodos.

En el caso de Popo Larre, nada similar. Ni la más mínima investigación seria. Ni la mínima respuesta por parte del Estado. Ni el menor interés llevado por los medios de comunicación. Nada. Nada más que una mentira sacada hoy en día a la luz.